
En Villahermosa, un rincón de la llanura manchega donde el horizonte parece no tener fin, late Ecorazón de la Mancha, una explotación familiar que cultiva la tierra con respeto y paciencia desde 2004. Aquí, el trabajo del campo es una forma de cuidar el territorio y de sostener una manera de vivir que se resiste a desaparecer.
Su finca, gestionada en ecológico, combina cereal, legumbres, olivos y, más recientemente, pistachos. Cada cultivo tiene su tiempo, su ciclo y su valor, y todos conviven en equilibrio, como piezas de un mismo paisaje.
El proyecto no se limita a producir alimentos: busca tejer comunidad. Por eso colaboran con otros agricultores de la zona y forman parte de la cooperativa local, impulsando juntos los cultivos tradicionales y el comercio de proximidad.
Ecorazón de la Mancha distribuye directamente a grupos de consumo y tiendas pequeñas, sin intermediarios, con un trato cercano y amable que refleja la pasión que sienten por lo que hacen. En cada saco de lentejas, en cada litro de aceite, hay una historia sencilla pero poderosa: la de una familia que eligió quedarse, cultivar con conciencia y dejar que la tierra respire.
ECOO – Escuela de Activismo Económico
Autor: Ixchel

